La perfección rara vez gusta mientras todo funciona. Se aprecia cuando la solución provisional arde. Antes se dice: «Es exagerado» o «Siempre ha funcionado». Después se pregunta: «¿Puedes echar un vistazo?»
Entonces la supuesta pedantería se convierte en experiencia, el orden en rescate y la prudencia en competencia. A la gente le gusta la prevención casi tanto como los formularios fiscales.
La diferencia es sencilla: una solución provisional espera. Un sistema piensa con anticipación. Electricidad, agua, webs, dominios, energía solar, fusibles, caché y carpetas parecen manías hasta que evitan una catástrofe.
El perfeccionista encuentra resistencia no porque esté equivocado, sino porque tiene razón demasiado pronto. Ve el eslabón débil antes de que se rompa la cadena.
Quien señala un problema a tiempo también trae una noticia incómoda: alguien no fue suficientemente cuidadoso. Entonces no se ataca el error, sino al mensajero.
El perfeccionista no es castigado por equivocarse. Es castigado por destruir la excusa demasiado pronto.
