Filosofía para llevar.
Cuando hasta el electricista termina pensando en filosofía, los pensamientos, las moléculas y los electrones empiezan a bailar juntos.
Instrucciones para el lavado de cerebro doméstico
Aprenda a ordenar sus pensamientos y a utilizarlos correctamente.
Su camino lo llevó de técnico dental a dentista y de dentista a filósofo.
Se llevó menos títulos que herramientas: observación precisa, anamnesis cuidadosa, diagnóstico y planificación terapéutica, además de la disposición a abandonar una primera hipótesis cuando la realidad no encaja con ella.
Algunos pueden despreciar que su filosofía no proceda de años estudiando viejas teorías. Otros acceden a ella precisamente por eso: de forma directa, comprensible y sin rodeos. Filosofía para llevar, al fin y al cabo.
El autor no inventa la filosofía.
La encuentra.
En un tornado.
En una instalación solar.
En un router.
En una cosecha de aceitunas.
En una consulta dental.
Por eso los pensamientos no parecen construidos.
Tienen suelo.
Quizá todo buen libro empiece exactamente ahí.
No con una idea.
Sino con una experiencia.
